El volcán de Reykjanes,
el fenómeno geológico que ha cambiado el sur de Islandia
El 19 de marzo de 2021, tras una serie de enjambres sísmicos en la península de Reykjanes, una zona que llevaba más de 800 años en calma volvió a la "vida" con la famosa erupción de Fagradalsfjall. Desde entonces esta zona de Islandia ha vivido 12 erupciones volcánicas en apenas cuatro años, por lo que probablemente sea el fenómeno natural más relevante que ha vivido Islandia en las últimas décadas, y ha cambiado tanto el paisaje del suroeste del país como la vida de miles de islandeses.
No hablamos de grandes erupciones de un volcán clásico, ni siquiera del nivel de lo sucedido en La Palma, España, ni de un gran volcán con forma de cono. Lo que afecta al suroeste de Islandia es un sistema de fisuras que se abren a lo largo de una grieta en la corteza terrestre cada vez que se acumula mucha presión de magma. Por eso cada erupción de Reykjanes tiene su propio nombre y su propia ubicación, aunque todas comparten la misma causa geológica de fondo. Básicamente estamos viendo al mismo volcán rompiendo al exterior en fisuras que se van repartiendo por la zona afectada.
Geología de Reykjanes: por qué llevaba 800 años sin erupciones
La península de Reykjanes es la continuación en tierra firme de la dorsal mesoatlántica, la cordillera submarina que separa la placa norteamericana de la euroasiática. Islandia entera se asienta sobre este punto caliente, pero Reykjanes tiene un patrón propio: largos periodos de calma seguidos de episodios eruptivos que duran décadas. Esa misma grieta entre placas es la que se puede ver a simple vista en Þingvellir, en el Círculo Dorado.
El episodio anterior, conocido como los "fuegos de Reykjanes", tuvo lugar entre aproximadamente 1210 y 1240. Desde entonces, la zona había permanecido dormida hasta 2021. Los geólogos islandeses ya llaman al periodo actual los "nuevos fuegos de Reykjanes" (Reykjaneseldar), y las estimaciones apuntan a que la actividad podría continuar durante décadas, con nuevas fisuras abriéndose en distintos puntos de la península.
Las dos caras de las erupciones de Reykjanes:
¿oportunidad para el turismo o drama?
Islandia es una isla volcánica con una gran cantidad de sistemas activos, algunos de ellos a punto de reventar literalmente. La historia de este país está unida irremediablemente a los volcanes, y los islandeses han aprendido a convivir con ellos.
En 2010, una de las erupciones más famosas de los últimos tiempos, bajo uno de los glaciares que alimenta las cascadas de Skógafoss y Seljalandsfoss, el Eyjafjallajökull, dejó a toda Europa sin tráfico aéreo durante semanas y paralizó gran parte del propio país.
Otras erupciones mucho más antiguas fueron aún más devastadoras. La del volcán Laki, en 1783, es la más recordada: sus gases y cenizas mataron hasta el 79 % de las ovejas y el 76 % de los caballos del país, y provocaron una hambruna, la Móðuharðindin o "penuria de la niebla", que se llevó por delante a cerca de una quinta parte de la población islandesa. La nube de la erupción llegó hasta Europa y provocó un invierno extremo que arruinó cosechas en medio continente; algunos historiadores apuntan a que esas hambrunas ayudaron a crear el caldo de cultivo de la Revolución francesa, sin que casi ningún francés supiera nunca que existía ese volcán.
Las erupciones que estamos viviendo ahora no son, ni mucho menos, tan graves, pero sí han afectado a día de hoy a la población islandesa del suroeste. Yo mismo he visitado Grindavík y he visto cómo el pueblo está ya casi deshabitado, y los efectos de los terremotos y la lava sobre él.
Hay pocos lugares en el mundo donde ver un volcán expulsar lava de forma segura, incluso fotografiarlo, hacer vídeos para Instagram o volar con drones sobre la lava. Es innegable que ese reclamo atrae a miles de personas cada vez que se abre una fisura nueva.
Así ha sido mi caso estos años: he tenido bastante mala suerte, porque cada vez que me iba de la isla el volcán entraba en erupción, o se apagaba justo al llegar yo. Pero por fin, en 2025, en la última erupción que hubo, la fisura de magma se volvió a abrir justo una semana antes de que yo llegara, a finales de julio.
Debo reconocer que llegar hasta el volcán caminando bajo lluvia y viento intensos durante casi dos horas, por cuestas y terrenos difíciles, fue duro, pero mereció la pena cada minuto.
Solo os pido una cosa: si queréis ver un volcán expulsando lava, entendáis antes que no es solo un espectáculo turístico para hacer fotos. Hay personas reales que han sido expulsadas de sus vidas y de sus casas.
Mi experiencia en la última erupción de Reykjanes, julio de 2025
Nuestro avión llegaba a Islandia de madrugada, a eso de las 2 de la mañana, pero en pleno verano había suficiente luz para que pareciera un estupendo atardecer. Aunque eso daba igual, porque la columna de humo que salía del volcán, relativamente cercano al aeropuerto, se llevaba toda la atención del pasaje. Fue impresionante ver la altura que alcanzaba: nosotros ya íbamos bajando para aterrizar y, aun así, pudimos ver la lava claramente desde la altura del avión. Desde ese momento solo queríamos aterrizar, recoger el coche e ir corriendo lo más cerca que pudiéramos, aunque no fue hasta el día siguiente que emprendimos el camino.
Antes de llegar ya pudimos ver claramente los efectos de las erupciones anteriores. Incluso algunas carreteras por las que pasamos habían sido construidas sobre la lava ya seca de las erupciones que desalojaron Grindavík en 2023. Lo de los islandeses es increíble. Antes de llegar al parking pasamos por el propio pueblo de Grindavík, que parecía un pueblo fantasma: sin ningún sitio abierto para comprar, todo lleno de grietas y vallas cercando zonas peligrosas. Vimos las carreteras abiertas tras grietas enormes ahora en uso, y zonas con lava seca aún sin retirar. Pero lo más bestial fue pasar por un lugar donde, de repente, tras una colina se abría la vista de los campos de lava y el volcán expulsando lava, mucho más grande de lo que puedes imaginar por los vídeos.
El parking que habían habilitado era el mismo de la erupción de Fagradalsfjall de 2022 (de pago, para variar), y justo en cuanto bajamos del coche empezó a llover con fuerza. Nos quedaban por delante 4 km por un camino de barro y cuestas, bajo la lluvia y el viento. Estaba un poco desanimado porque mi intención era volar el dron sobre el volcán, ya que la zona de "mirador" se encontraba a 1,6 km de la erupción y quedaba muy separada. Pero las condiciones eran horribles. Además, los helicópteros de turistas no dejaban de turnarse para volar sobre el volcán, con más y más turistas. El sentido común me decía que no iba a volar el dron ese día.
Tras la enorme caminata, se nos ocurrió buscar un punto alto justo antes del campo de lava. Para que os hagáis una idea: el volcán está rodeado por kilómetro y medio de lava, paredes enormes de 3 metros de alto, de lava seca, puntiaguda e imposible de atravesar. Además, cuanto más te acercas, esa lava es más reciente y puede romperse bajo tus pies, exponiéndote a lava que aún sigue a más de 600 grados.
Encontramos un sitio y, de repente, los helicópteros pararon de venir: nos dijeron que durante un buen rato iban a comer y repostar, y que había una ventana para volar drones. La lluvia se redujo, aunque no paró, y el viento también parecía suavizarse, así que sin pensarlo lanzamos el Mavic 3 y el Mavic 4 Pro a volar.
Los resultados son los vídeos y fotos que veis en esta entrada. Apenas pudimos volar unos 15 minutos en total y me supo a muy poco, pero después de años intentándolo, me siento agradecido por lo que pudimos grabar. Espero volver pronto, aunque aún espero más que las próximas erupciones ocurran sin causar daños materiales.
Cronología de las erupciones del Fagradalsfjall (2021-2023)
La primera erupción se abrió el 19 de marzo de 2021 en el valle de Geldingadalir, junto al monte Fagradalsfjall. Duró unos seis meses, hasta septiembre de 2021, y se convirtió en un fenómeno turístico sin precedentes: un valle deshabitado, de fácil acceso a pie y con lava efusiva y tranquila, perfecto para verla de cerca con total seguridad.
La segunda llegó el 3 de agosto de 2022, en el valle de Meradalir, a solo un kilómetro al norte de la primera. Duró unas tres semanas y también fue accesible para los visitantes, aunque con una caminata más larga.
La tercera se abrió el 10 de julio de 2023 junto al monte Litli-Hrútur y se prolongó hasta principios de agosto. Esta fue distinta: la policía llegó a cerrar el sendero varios días por niveles de gases volcánicos considerados peligrosos para la vida, combinados con el humo de incendios provocados por la propia lava.
Cronología de las erupciones de Sundhnúkur y la amenaza a Grindavík (2023-2025)
A finales de 2023 el sistema volcánico se desplazó unos kilómetros al noroeste, hacia la fila de cráteres de Sundhnúkur, pegada al pueblo pesquero de Grindavík y a la central geotérmica de Svartsengi. Desde entonces, la historia cambia por completo: ya no hablamos de un espectáculo en un valle vacío, sino de erupciones que amenazan directamente a una población y a una infraestructura crítica para toda la península.
— Las 9 erupciones de Sundhnúkur
Cómo ha afectado la erupción de Reykjanes a Grindavík y a los islandeses
Grindavík fue evacuada el 10 y 11 de noviembre de 2023, cuando sus cerca de 3.800 habitantes tuvieron que abandonar sus casas ante la apertura de una fisura magmática bajo el propio pueblo, que agrietó calles y edificios antes incluso de que hubiera erupción. Desde entonces el pueblo ha permanecido prácticamente vacío, con retornos puntuales y siempre condicionados a la actividad sísmica.
El gobierno islandés aprobó un programa para comprar todas las viviendas afectadas al 95 % de su valor asegurado, con un coste total estimado en unos 61.000 millones de coronas islandesas (unos 440 millones de euros). Para un país de apenas 380.000 habitantes es una cifra enorme, y refleja hasta qué punto Islandia ha priorizado proteger a los vecinos de Grindavík.
En paralelo se construyeron muros defensivos de tierra de más de 13 kilómetros alrededor de Svartsengi, la central que da electricidad y agua caliente a toda la península de Reykjanes, para desviar la lava lejos de la planta. Aun así, la tubería de agua caliente ha sufrido daños varias veces, dejando temporalmente sin calefacción a miles de personas en pleno invierno islandés.
Impacto en el turismo: Blue Lagoon, vuelos y visitas a las erupciones
El Blue Lagoon, a pocos kilómetros de Svartsengi, ha cerrado temporalmente en varias ocasiones desde noviembre de 2023, cada vez que la actividad sísmica o una nueva erupción lo ha hecho necesario. En todos los casos ha reabierto en cuanto la situación se ha estabilizado, normalmente en cuestión de días o semanas.
El aeropuerto de Keflavík, a menos de 20 km de la zona activa, no ha tenido que cerrar por ninguna de las 12 erupciones hasta la fecha. Es una de las preguntas que más nos hacen los viajeros que planean su ruta: viajar a Islandia sigue siendo completamente seguro, las erupciones están localizadas y muy vigiladas.
¿Qué erupciones de Reykjanes se han podido visitar y cuáles han sido más peligrosas?
Las erupciones del Fagradalsfjall de 2021 y 2022 fueron, con diferencia, las más visitables: un valle deshabitado, lava efusiva y tranquila, y senderos oficiales habilitados por las autoridades. Miles de personas, islandeses y turistas, hicieron la caminata para verlas de cerca con total seguridad.
La de Litli-Hrútur en 2023 ya fue más complicada por los niveles de gas, con cierres del sendero varios días. Las erupciones de Sundhnúkur, desde diciembre de 2023, en general no han sido accesibles para el público: están demasiado cerca de Grindavík y de infraestructura crítica, y las autoridades cierran la zona salvo puntos de observación autorizados a distancia segura. La más peligrosa de todas fue la de enero de 2024, la única cuya lava llegó a entrar en el propio pueblo y destruir viviendas.
¿Habrá más erupciones en el volcán de Reykjanes?
Los geólogos islandeses coinciden en que este es un nuevo periodo eruptivo que, por precedente histórico, podría durar décadas, con nuevas fisuras abriéndose en distintos puntos de la península a lo largo de los próximos años. El Servicio Meteorológico de Islandia (vedur.is) monitoriza la zona de forma constante y suele avisar con días o semanas de antelación cuando detecta señales de una nueva intrusión de magma.
Si tienes suerte y coincide con una erupción activa en temporada de oscuridad, incluso puedes fotografiar la lava con auroras boreales de fondo, una combinación que ya ha dejado imágenes icónicas en erupciones anteriores.
Iremos actualizando esta cronología cada vez que haya una nueva erupción. Si estás planificando tu viaje y quieres saber cómo afecta la situación actual a tu ruta, podemos ayudarte con esto y con todo tu viaje.
Preguntas frecuentes sobre las erupciones del volcán de Reykjanes
¿Es peligroso viajar a Islandia por las erupciones de Reykjanes?
No. Las erupciones están muy localizadas y vigiladas, el aeropuerto de Keflavík no ha cerrado por ninguna de ellas y las zonas afectadas se acordonan mucho antes de que exista peligro real para los visitantes.
¿Se puede visitar la zona de la erupción activa?
Depende de cuál. Las erupciones del Fagradalsfjall (2021 y 2022) tuvieron senderos oficiales. Las de Sundhnúkur, por su cercanía a Grindavík, suelen estar cerradas al público salvo puntos de observación autorizados.
¿Cuántas erupciones ha habido en Reykjanes desde 2021?
12 hasta agosto de 2025, repartidas entre el sistema del Fagradalsfjall (2021-2023) y el de Sundhnúkur (2023-2025). Es probable que haya más en los próximos años.
¿Qué le pasó al pueblo de Grindavík?
Fue evacuado en noviembre de 2023 tras abrirse una fisura magmática bajo el propio pueblo. Varias viviendas fueron destruidas por la lava en enero de 2024, y el gobierno islandés ha comprado la práctica totalidad de las casas afectadas.
¿Se puede ver la lava desde el Blue Lagoon?
El Blue Lagoon ha cerrado temporalmente varias veces por su cercanía a la zona activa, y siempre ha reabierto una vez estabilizada la situación. No se recomienda acercarse a ver lava por cuenta propia sin confirmar antes que la zona está abierta.
¿Cuál fue la primera erupción del volcán de Reykjanes?
El 19 de marzo de 2021, en el valle de Geldingadalir junto al Fagradalsfjall, la primera erupción en la península en 800 años.




