— Historia

Historia de Islandia: Vikingos, Sagas y Bandera

Islandia, donde la historia y los vikingos siguen vivos

La historia de Islandia es una de las más fascinantes de Europa — un país de naturaleza salvaje y paisajes únicos que es al mismo tiempo un protagonista histórico del norte y la cuna de una de las literaturas medievales más ricas del mundo. La colonización vikinga en el siglo IX dio inicio a una herencia cultural nórdica extraordinariamente viva hoy en día — en su idioma, su literatura, sus tradiciones y su forma de entender el mundo. En esta entrada te contamos los datos históricos más importantes y te mostramos cómo esa herencia vikinga sigue presente en la Islandia del siglo XXI.

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El descubrimiento y la colonización de Islandia

Antes de la llegada de los vikingos, Islandia no estaba completamente deshabitada. Los primeros en pisar la isla fueron monjes irlandeses y escoceses — conocidos como papar — que llegaron en busca de soledad y recogimiento espiritual hacia el siglo VIII. Sin embargo no dejaron asentamientos permanentes y abandonaron la isla cuando llegaron los primeros colonos nórdicos.

La colonización vikinga comenzó alrededor del año 874 d.C. cuando el noruego Ingólfur Arnarson se convirtió en el primer colono permanente de la isla, estableciéndose en el lugar que hoy ocupa Reikiavik. Según las sagas, Ingólfur lanzó al mar los pilares de su trono al acercarse a la costa — una práctica vikinga para dejar que los dioses eligieran el lugar de asentamiento — y donde los encontró fundó su hogar. En los años siguientes llegaron miles de colonos procedentes principalmente de Noruega, muchos huyendo de la centralización del poder del rey Harald I.

En apenas 60 años la isla estaba prácticamente colonizada en su totalidad. Una velocidad de ocupación extraordinaria para la época que convirtió a Islandia en uno de los últimos territorios de Europa occidental en ser habitados por el ser humano de forma permanente.

El Alþing: el parlamento más antiguo del mundo

En el año 930 d.C. los colonos islandeses fundaron el Alþing — una asamblea general donde los jefes de los clanes se reunían cada verano para legislar, resolver disputas y tomar decisiones colectivas. Es considerado uno de los parlamentos más antiguos del mundo en funcionamiento continuo y su lugar de celebración era Þingvellir — una llanura de extraordinaria belleza natural en el suroeste de la isla, hoy Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Þingvellir no es solo un lugar histórico — es también uno de los más espectaculares geológicamente de Islandia. La llanura se asienta exactamente sobre la grieta entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, que se separan varios centímetros cada año. Un lugar donde la historia humana y la geología del planeta se dan la mano de forma única.

El Alþing siguió reuniéndose en Þingvellir durante siglos. Hoy el parlamento islandés sigue llamándose Alþingi y tiene su sede en Reikiavik — pero el nombre y la tradición democrática que representa se remontan a más de mil años de historia ininterrumpida.

Godafoss: cuando Islandia dejó atrás a sus dioses

En el año 1000 d.C. el Alþing tomó una de las decisiones más trascendentales de la historia islandesa: adoptar el cristianismo como religión oficial. La decisión fue encargada al Þorgeir Þorkelsson, el lawspeaker — el hombre encargado de memorizar y recitar las leyes — quien tras meditar durante un día y una noche bajo su manto anunció que Islandia adoptaría la fe cristiana para mantener la unidad del pueblo.

Cuenta la tradición que Þorgeir, al regresar a su hogar en el norte de la isla, se detuvo ante una gran cascada y arrojó al agua sus figuras de los dioses nórdicos — Thor, Odín y los demás — como acto simbólico de renuncia al paganismo. Desde entonces esa cascada lleva el nombre de Godafoss — que en islandés significa literalmente «cascada de los dioses». Hoy es una de las cascadas más visitadas del norte de Islandia y uno de esos lugares donde la historia y el paisaje se fusionan de forma extraordinaria.

Esta transición al cristianismo fue en gran medida pacífica y pragmática — característica que define mucho del carácter islandés. Se permitió seguir practicando el paganismo en privado durante un tiempo, y muchas tradiciones nórdicas sobrevivieron integradas en la nueva fe. Islandia nunca fue un país de extremos religiosos.

Þingvellir no es solo un lugar histórico — es también uno de los más espectaculares geológicamente de Islandia. La llanura se asienta exactamente sobre la grieta entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, que se separan varios centímetros cada año. Un lugar donde la historia humana y la geología del planeta se dan la mano de forma única.

El Alþing siguió reuniéndose en Þingvellir durante siglos. Hoy el parlamento islandés sigue llamándose Alþingi y tiene su sede en Reikiavik — pero el nombre y la tradición democrática que representa se remontan a más de mil años de historia ininterrumpida.

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Las sagas islandesas: la literatura medieval más importante del norte

Entre los siglos XII y XIV los islandeses produjeron una de las literaturas medievales más ricas y originales de Europa — las sagas islandesas. Escritas en nórdico antiguo, son narraciones en prosa que relatan las vidas de los primeros colonos, las expediciones vikingas, las disputas entre clanes y los grandes viajes de exploración. Su nivel literario y su valor histórico las convierten en documentos únicos en el mundo.

Entre las más famosas destaca la Saga de los Groenlandeses y la Saga de Eirík el Rojo, que narran los viajes de Leif Eiríksson a Norteamérica alrededor del año 1000 d.C. — casi 500 años antes que Cristóbal Colón. Las sagas también documentan la colonización de Islandia, la vida cotidiana vikinga y el funcionamiento del Alþing con un detalle histórico extraordinario.

El legado de las sagas sigue muy presente en la cultura islandesa actual. Los islandeses las leen en las escuelas, los nombres de los personajes históricos de las sagas siguen siendo nombres comunes hoy en día y la tradición oral que las sustentaba se refleja en una sociedad con una de las tasas de lectura y publicación de libros per cápita más altas del mundo.

La república islandesa medieval llegó a su fin en 1262 cuando la isla quedó bajo la soberanía de la corona noruega, tras un período de guerras civiles internas conocido como la Era de los Esturlungas. En 1397 Islandia pasó a manos danesas con la Unión de Kalmar, y bajo el dominio danés permanecería durante más de cinco siglos — un período marcado por epidemias, erupciones volcánicas devastadoras, ataques de piratas berberiscos y una pobreza extrema que diezmó la población.

La erupción del volcán Laki en 1783 fue una de las mayores catástrofes de la historia islandesa — liberó enormes cantidades de gases tóxicos que envenenaron los pastos, mataron al ganado y provocaron una hambruna que acabó con aproximadamente el 25% de la población de la isla. Islandia rozó el despoblamiento total.

El camino hacia la independencia fue gradual. En 1874 Islandia obtuvo su primera constitución y cierta autonomía. En 1918 se convirtió en un reino independiente aunque bajo la corona danesa. Finalmente el 17 de junio de 1944, mientras Dinamarca estaba ocupada por las fuerzas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, Islandia proclamó su independencia completa y nació la república moderna. El 17 de junio sigue siendo hoy el Día Nacional de Islandia.

Islandia en la Segunda Guerra Mundial y la presencia americana

Cuando en abril de 1940 Alemania invadió Dinamarca — de quien Islandia dependía políticamente — los británicos decidieron actuar antes de que los nazis pusieran un pie en la isla. El 10 de mayo de 1940 ejecutaron la Operación Fork: marines británicos desembarcaron en Reikiavik sin previo aviso y ocuparon la isla sin disparar un solo tiro. El gobierno islandés protestó formalmente alegando violación de su neutralidad — pero pidió a los ciudadanos que trataran a los soldados británicos como invitados.

En julio de 1941 los americanos relevaron a los británicos y la ocupación pasó a manos de Estados Unidos. Para 1943 había alrededor de 40.000 soldados americanos en Islandia — un número enorme para un país que entonces tenía menos de 130.000 habitantes. Los islandeses tienen un nombre para este período: la «Guerra Bendita». Y no es irónico — la presencia militar transformó el país. Los americanos construyeron carreteras pavimentadas donde antes solo había caminos de tierra, levantaron infraestructuras modernas y crearon miles de empleos. El propio aeropuerto internacional de Keflavík, hoy puerta de entrada de millones de turistas al año, fue construido por las fuerzas aliadas durante la guerra.

Tras la guerra Islandia se unió a la OTAN en 1949 — el único país de la alianza sin ejército permanente — y cedió la base de Keflavík a las fuerzas armadas de Estados Unidos en 1951. Los americanos permanecieron allí durante toda la Guerra Fría hasta que en 2006 decidieron retirarse al considerar que los riesgos ya no justificaban la presencia. Hoy Islandia sigue siendo miembro de la OTAN y su defensa depende del acuerdo bilateral con Estados Unidos.

Esta presencia americana durante décadas explica muchas cosas del sur de Islandia — incluido por qué en 1973 un avión de la Marina de los Estados Unidos volaba de rutina entre Höfn y la base de Keflavík cuando tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la llanura de Sólheimasandur. El resto de la historia lo puedes leer en nuestra entrada sobre el avión estrellado de Islandia.

Islandia hoy: de país pobre a referente mundial

La transformación de Islandia en el siglo XX es una de las historias de desarrollo más notables del mundo. A principios del siglo pasado era uno de los países más pobres de Europa, con una economía basada casi exclusivamente en la pesca. En pocas décadas se convirtió en uno de los países con mayor índice de desarrollo humano del planeta, con una economía diversificada, educación universal y uno de los sistemas sanitarios más eficientes del mundo.

La herencia vikinga sigue muy presente en la cultura islandesa actual. El islandés moderno es tan similar al nórdico antiguo que un islandés de hoy puede leer las sagas medievales sin demasiada dificultad — algo sin parangón en ninguna otra lengua europea. Los apellidos siguen el sistema patronímico vikingo: los hijos llevan el nombre de su padre seguido de -son o -dóttir según sean hombre o mujer. Y la mitología nórdica — Thor, Odín, Freya — sigue presente en los nombres de los días de la semana y en la cultura popular islandesa.

Islandia es hoy un país de apenas 380.000 habitantes que recibe más de 2 millones de turistas al año — un número que ha transformado radicalmente la economía y el paisaje social de la isla en las últimas dos décadas. Un país pequeño con una historia enorme, cuyas huellas puedes encontrar en cada cascada, cada llanura y cada nombre de lugar que visites durante tu viaje.

La bandera de Islandia comparte con el resto de países nórdicos la llamada Cruz Nórdica — un diseño presente también en las banderas de Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia, que representa los vínculos históricos y culturales entre estos pueblos y su herencia cristiana. Los colores de la bandera islandesa reflejan los tres grandes elementos del paisaje de la isla: el azul por las montañas, el blanco por los glaciares y la nieve, y el rojo por los volcanes y el fuego. Una bandera que en tres colores resume perfectamente qué es Islandia.

Dónde aprender más sobre la historia de Islandia: museos y fuentes

Si quieres profundizar en la historia de Islandia más allá de esta guía, Reikiavik concentra algunos de los mejores museos históricos del norte de Europa. Son visitas muy recomendables especialmente si tu viaje incluye días en la capital.

El Museo Nacional de Islandia (Þjóðminjasafn Íslands) es la referencia principal para entender la historia del país desde la era vikinga hasta la actualidad. Su colección permanente cubre la colonización, las sagas, el período bajo dominio danés y la independencia. Visita imprescindible si te interesa la historia nórdica. Puedes consultar su web oficial en nationalmuseum.is.

El Museo de los Asentamientos (The Settlement Exhibition) es uno de los más fascinantes de Reikiavik — está construido literalmente sobre la excavación de un salón vikingo del siglo X descubierto bajo la ciudad. Puedes ver los restos originales mientras aprendes sobre los primeros colonos de la isla. Más información en reykjavik871.is.

Fuera de la capital, el Museo Skógar — junto a Skógafoss — es uno de los mejores museos de historia rural de Islandia, con una colección de objetos cotidianos que muestra cómo vivían los islandeses durante siglos en condiciones extremas.

Los datos históricos de esta entrada han sido contrastados con fuentes primarias como la web oficial del gobierno islandés, la Encyclopaedia Britannica y el National Museum of Iceland.

bandera islandia glaciar paisaje atardecer

Preguntas frecuentes sobre la historia de Islandia

¿Quiénes fueron los primeros habitantes de Islandia?

Antes de la colonización vikinga llegaron monjes irlandeses y escoceses — conocidos como papar — en busca de soledad espiritual, aunque no dejaron asentamientos permanentes. La colonización definitiva comenzó en el año 874 d.C. cuando el noruego Ingólfur Arnarson se estableció en lo que hoy es Reikiavik, convirtiéndose en el primer colono permanente de la isla.

¿Qué son las sagas islandesas?

Las sagas islandesas son narraciones en prosa escritas entre los siglos XII y XIV en nórdico antiguo. Relatan las vidas de los primeros colonos, las expediciones vikingas y las disputas entre clanes. Entre las más famosas están las que documentan los viajes de Leif Eiríksson a Norteamérica alrededor del año 1000 d.C. — casi 500 años antes que Cristóbal Colón. Son uno de los tesoros literarios medievales más importantes de Europa.

¿Qué es el Alþing y por qué es importante?

El Alþing fue fundado en el año 930 d.C. y es considerado uno de los parlamentos más antiguos del mundo en funcionamiento continuo. Se celebraba en Þingvellir, hoy Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El parlamento islandés sigue llamándose Alþingi hoy en día.

¿Qué significa el nombre Godafoss?

Godafoss significa literalmente «cascada de los dioses» en islandés. Según la tradición, cuando Islandia adoptó el cristianismo en el año 1000 d.C., el lawspeaker Þorgeir Þorkelsson arrojó sus figuras de los dioses nórdicos a esta cascada del norte de la isla. Hoy Godafoss es una de las cascadas más visitadas de Islandia.

¿Cuándo se independizó Islandia?

Islandia proclamó su independencia completa el 17 de junio de 1944, mientras Dinamarca estaba ocupada por las fuerzas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. El 17 de junio sigue siendo hoy el Día Nacional de Islandia.

¿Qué significan los colores de la bandera de Islandia?

La bandera islandesa lleva la Cruz Nórdica compartida con el resto de países escandinavos — Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia. El azul representa las montañas, el blanco los glaciares y la nieve, y el rojo los volcanes y el fuego. Tres colores que resumen perfectamente los elementos que definen el paisaje de la isla.

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